Cafetera Convencional

Las máquinas, invento del hombre para facilitarse las cosas. La historia cuenta la trascendencia que han tenido estos artefactos a través de nuestro paso mundano, la relación del hombre con la máquina va en incremento hasta llegar a un punto en el que las dos entidades se homogenizan.

El mundo del café no está exento del contacto con el metal, el grano ha sido cultivado, procesado, machacado y modificado por máquinas desde hace mucho tiempo y todo amante del café tiene derecho a conocer qué clase de aparatos hacen que esa taza matutina sea servida correctamente.

Todo comienza en el año de 1802 cuando el farmacéutico francés Francois Antonie Descroisilles tuvo la gran idea de unir dos recipientes metálicos que se comunicaban por una chapa llena de agujeros simulando un colador. El fuego fue el encargado de calentar la parte inferior llena de agua y café molido; cuando el estado de ebullición se hizo presente, la mezcla había tomado el olor y sabor del café. Francois, emocionado por su invento, decidió patentar su idea bajo el nombre de “Caféolette”.

En 1873 se produce la primera patente en tierras americanas, esto fue en el vecino del norte, Estados Unidos. El aparato consistía de un cilindro que contenía un filtro que bajaba y subía pero el procedimiento era tardado y muchas veces no resultaba de manera adecuada. No es hasta que en 1907 un ama de casa llamada Melitta Benz realizó modificaciones a la propuesta de Descroisilles al agregar un paño poroso de lana entre los dos recipientes, y al año siguiente lo cambió por un sistema de papeles secantes que cambiaba constantemente según su uso.

El apogeo incesante de la cafetera ocurrió en los tiempos de la segunda guerra mundial. Un alemán inmigrante llamado Peter Schlunbohm probó un nuevo material muy resistente al calor y compuesto por vidrio, el Pirex. Después de muchas trabas y frustraciones Peter decidió escribirle una carta al entonces presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt.

Schlunbohm formuló bien su estrategia pues el monarca norteamericano era un fanático declarado del café. Tras conseguir el permiso para fabricar su propuesta, Peter decidió nombrar a su invento “Cafetera Chemex”.

Hoy día la cafetera convencional forma parte de los utensilios de cocina en casi todas las viviendas de la sociedad. Las nuevas adaptaciones e implementaciones han hecho que la cafetera ofrezca a sus usuarios una amplia gama de materiales y funciones que van encaminadas a un fin común, disfrutar de un buen café.